ESCAPADA TEMÁTICA nº 576 ARBOLES SINGULARES
A LA SOMBRA DE LOS GIGANTES VERDES
En Madrid hay mas de 250 árboles singulares calificables como monumentos vegetales

En Madrid hay, según el catálogo elaborado por las autoridades del ramo (en este caso, de la rama), más de 250 árboles singulares. Muchos se encuentran en entornos urbanos, fincas particulares y zonas con acceso restringido, como el hayedo de Montejo. Algunos otros se prestan a una grata excursión, sobre todo en verano, cuando sus copas se revelan como eficaces parasoles. Visitar Madrid (teléfono 639 335 662; www.visitarb.com) y La Casa Encendida (teléfono 902 430 322; www.lacasaencendida.com) organizan salidas al campo en busca de estos monumentos vegetales.

Pino de la Cadena
En 1924, Nicolás María de Urgoiti, fundador y director del diario El Sol, estaba veraneando en el paraje de El Ventorrillo, en Cercedilla, cuando vinieron a avisarle de la muerte de su padre. A la vera del camino que baja a la pradera de las Cortes, donde le dieron la mala nueva, había un pino albar señalado para el corte. Urgoiti se lo compró al maderista y dispuso que se le ciñera la base del tronco con una gruesa cadena de cuyos eslabones pendieran, mientras el árbol viviese, las letras de un escueto epitafio: "A su querida memoria, 1840-1924".

Para conocer este símbolo de amor filial y ecológico, hay que andar por la pista forestal que nace en el kilómetro 15,500 de la carretera del puerto de Navacerrada (M-601). En 10 minutos, llegaremos a una bifurcación, y 100 metros más adelante, por el ramal descendente, descubriremos este pino de 175 años al que, cada cierto tiempo, los forestales le abren un poco la cadena para que no se estrangule. Una ruta más larga se hallará descrita en www.excursionesysenderismo.com.

Rebollo de la Mata del Pañuelo
Mide 15 metros de alto por 6,20 de perímetro en la base del tronco, que no es mucho para un roble común (Quercus robur), pero sí para un roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica) de los que en nuestra sierra se estilan. Lo más llamativo es su edad, 340 años, los mismos que el Paraíso perdido de Milton o que el alumbrado público de París. Este gigante del siglo XVII se halla en el paraje de la Mata del Pañuelo, al noroeste de Rascafría, sobre los 1.480 metros de altitud, y tiene cómodo acceso a pie por la pista forestal que sale de la colonia Las Matillas, junto al campo de fútbol, la cual asciende describiendo largas rectas y revueltas y ofreciendo un magnífico panorama del valle del Lozoya.

A cuatro kilómetros justos del inicio -una hora de andar-, a la izquierda del camino, señalado con un hito, se alza el anciano rey de los rebollos madrileños. Más información, en la Oficina de Turismo de Rascafría (teléfono 91 869 18 04; www.rascafria.org).

Jardín del Príncipe
La mayor concentración de árboles singulares de la región se da en este augusto pensil de Aranjuez que empezó a formarse en 1772 por deseo del entonces príncipe y luego rey Carlos IV, diseñado en parte por el arquitecto Juan de Villanueva y en parte por el jardinero Pablo Boutelou. Estupefactan los ahuehuetes que crecen a orillas del jardín Chinesco, el mayor de los cuales mide 46 metros y frisa en los 230 años. Y más todavía, los plátanos que lo hacen en el entorno de la puerta de la Plaza Redonda: el Mellizo -dos troncos unidos a una base de 11 metros de circunferencia, como la pata de un dinosaurio-, el de la Trinidad (56 metros de altura) y el Plátano Padre (240 años).

Con una longitud de tres kilómetros y 150 hectáreas de superficie, este jardín ribereño da para un paseo de dos horas, como poco. Accesos, horarios y otros datos útiles, en la Oficina de Turismo de Aranjuez (teléfono 91 891 04 27; www.aranjuez.es).

Tejos del arroyo Barondillo
En el kilómetro 32,400 de la carretera M-604, subiendo de Rascafría al puerto de los Cotos, se desvía a la izquierda una pista forestal que remonta el alto Lozoya a lo largo de un par de kilómetros, lo salva mediante un puente de piedra y se divide en dos. Si ascendemos otros cuatro kilómetros por el ramal de la izquierda, llegaremos tras casi dos horas de marcha al punto en que la pista se extingue junto al arroyo Barondillo y, cruzando éste, veremos tejos tan soberbios como el de la Roca, contorsionándose cual hidra entre los canchos de su base; o como el anciano ejemplar que, 100 metros aguas abajo, parece estar a punto de expirar por su tronco hueco de 10 metros de circunferencia. Su edad es incalculable, pero los expertos aseguran que no hay otro árbol más viejo en toda la región. Antes de hacer esta ruta, conviene informarse en el centro de educación ambiental Puente del Perdón (carretera M-604, kilómetro 27,600; teléfono 91 869 17 57).

Castaño del Cotanillo
Nada más dejar atrás la última casa de Zarzalejo, justo en el kilómetro 8 de la carretera que sube al puerto de la Cruz Verde (M-533), surge a mano derecha una empinada calle que el paseante habrá de remontar hasta dar con un depósito de agua, para luego seguir por la linde de un pinar que le llevará, a media hora del inicio, junto al castaño más antiguo de Madrid. Tres siglos lleva este coloso campeando a media ladera de la Machota Alta: 23 metros es su altura, 26 tiene el vuelo de su copa y 4,90 de perímetro la base de su tronco. Otros castaños notables son los que asombran el paraje de la Fuente del Rey, para llegar al cual hay que salir del pueblo por la calle del mismo nombre y recorrer medio kilómetro. Préstese atención al árbol que crece sobre unos canchos de granito, 40 metros antes de la fuente. (www.sierraoeste.org/zarzalejo.htm).

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