RUTA nº 049 COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Zona 5 Distancia desde Madrid: 41 Kms.
Comunidad Autónoma de Madrid  CANAL DEL MESTO
CAMINO SOBRE LAS AGUAS
Parajes inéditos. Una conducción de 1859 permite recorrer el agreste cañón que surca el río Guadalix cerca de El Molar

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El Molar tiene rapidísimo acceso por la carretera de Burgos (A-1), que pasa por encima del pueblo. Desde Madrid hay frecuentes autobuses de Continental Auto (teléfono 91 314 5755), que salen del andén 3 del intercambiador de transportes de la plaza de Castilla y tienen parada en la misma plaza del Ayuntamiento
Ruta apta para hacer en bicicleta
se sale de la plaza del Ayuntamiento de El Molar y se llega de regreso a sus proximidades
excepto en verano, que hace una chicharrina de cuidado, cualquier época es buena para recorrer la garganta del Guadalix
Felipe Camarero, Miguel Angel Bermejo, Mónica Bustillos, Millán Fernández y José Ignacio López son los autores de Del Guadalix al Jarama, guía de Los Libros de la Catarata (teléfono 91 532 4334) en la que se describen diversas excursiones pedestres o en bicicleta por estos parajes casi inéditos de nuestra región

A quien anda mucho por el monte –estrenando amaneceres, abriendo portillas, cortando las cintas de telaraña de los caminos–, las inauguraciones oficiales, los champañazos repletos de maceros y fuerzas vivas, le producen una tristeza infinita. Por eso, cuando los cronistas de la Villa y Corte evocan risueños el 24 de junio de 1858, en que una fuente de San Bernardo surtió por primera vez la linfa del Lozoya ante la mirada sedienta de Isabel II, a este cronista del Madrid campestre le da por pensar en los dos mil reos que penaron durante siete años para edificar, 76 kilómetros aguas arriba, una presa de abastecimiento, la del Pontón de la Oliva, que luego no sirvió para nada, pues perdía más fluido que el marido de la reina.

A quien anda mucho por el monte no le cabe en la cabeza, aun sin ser geólogo, que se escogiera precisamente una hoz de la sierra de Patones –caliza y, por ende, muy permeable– para embalsar el Lozoya. Ni tampoco que, en tan sólo seis meses de 1859, a los responsables del desaguisado les diera tiempo de construir, así fuese a fuerza de látigo, una presa auxiliar en el río Guadalix y una conducción de cuatro kilómetros –presa y canal del Mesto– que conectaba con la del Lozoya en las cercanías de El Molar. El caso es que, con ser hijo de la prisa y sobrino de la chapucería, el canal del Mesto palió antaño las carencias del Pontón y hogaño es, merced a su cubierta llana de tierra, un señor camino para recorrer el anfractuoso y selvático cañón del Guadalix, que de otro modo sería intransitable.

A quien anda mucho por el monte, le ha de agradar una ruta que, partiendo de la plaza del Ayuntamiento de El Molar, sigue el camino asfaltado del cementerio y, al llegar al camposanto, vira a la derecha para, 150 metros más adelante, doblar a mano contraria por una pista señalizada hacia el canal del Mesto. Dicha pista baja culebreando por un vallejo lateral del Guadalix –perteneciente ya al término de Pedrezuela– y, nada más rebasar una casa del Canal de Isabel II, enlaza en la orilla misma del río con la plataforma del canal del Mesto, como a una hora del inicio. Antes de continuar por ésta, empero, habrá que remontar el río unos pocos metros para contemplar la curiosa presa donde tiene su origen la conducción: se trata de un espeso muro de sillares de gneis, de unos 25 metros de longitud, que forma una masa perfectamente compenetrada con los peñascos del cauce, casi como si no fuera una obra de hombres sino una extraña cristalización de la roca subyacente.

A quien anda mucho por el monte, no hollando por lo común más que trochas de vacas, la plataforma del canal del Mesto le parece todo un lujo. Cual ancha terraza, se abre paso sin estorbo entre las carrascas y los enebros que tapizan la cada vez más escarpada margen izquierda del Guadalix. Y como se mantiene siempre horizontal –salvo al pasar por la peña del Águila, donde se transforma durante un breve trecho en un abrupto y sinuoso sendero–, ofrece al caminante, sin ningún esfuerzo de su parte, el espectáculo del río ahondándose más y más en la garganta con su corte de alisos; que por eso le dijeron los moros 'guad-alix': río de los alisos.

A quien anda mucho por el monte, los cuatro kilómetros del canal –una hora escasa desde la presa– se le pasan en un decir amén. No se le pasan, en cambio, las profundas transformaciones que sufre el paisaje en los últimos hectómetros, pues, dejando atrás las grisáceas rocas silíceas –mayormente gneis–, el río atraviesa una estrecha faja de rubias calizas para salir repentinamente de su cañón al llano arenoso donde lo recibe el pueblo de San Agustín. Y es precisamente en el borde de este alto escalón que marca el límite exacto entre la sierra y la llanura, donde la plataforma desemboca en una pista asfaltada del Canal de Isabel II que, siguiéndola siempre en dirección ascendente, va a dar a la carretera de Burgos entre las últimas casas de El Molar, a un kilómetro de la plaza.

Javier Pery (JAVIERPERY@telefonica.net) nos cuenta, el 14.06.2004 lo siguiente: "Caminé ayer por la ruta 049 propuesta por ustedes. Me gustó. Sin embargo estimo debería modificarse el final, porque al llegar a la autovía se hace muy arriesgado o imposible avanzar para volver a la plaza de El Molar. Mi recomendación sería tomar el camino que va desde la vía de servicio del Canal de Isabel II hacia la atalaya de El Molar. Un camino recientemente asfaltado (para desgracia de los pies del caminante) y por él alcanzar el cementerio y desde allí la vuelta a la plaza por debajo de la autovía. Las ventajas serían que te mantienes mas tiempo en el campo y no tanto en las urbanizaciones, vuelves al origen por camino seguro y subes por la cuerda con lo que siempre encuentras algo de brisa".

J.Miguel Sabino (jmsperuyera@gmail.com) nos informa, el 27.03.2012 lo siguiente: "La pista que, al comienzo, baja culebreando hacia la presa tiene un suelo incómodo con surcos y mucha piedra suelta por lo que hay que llevar calzado adecuado. Esta interesante y bonita ruta se hace mucho más agradable si cuando acaba la plataforma del canal del Mesto y desemboca en la pista asfaltada del Canal de Isabel II, en vez de tomar esta a la izquierda para subir de nuevo a El Molar -subida fuerte y árida- se toma a la derecha descendiendo hacia San Agustín de Guadalix, coincidiendo con la ruta 056 (Sotos del Guadalix). La distancia total es de unos 10 Km. El recorrido ya no es circular, de modo que si se utiliza el coche obliga a llevar dos, dejándose el primero al lado del cementerio de El Molar y el otro en el Polígono Industrial Norte de S.Agustín. Si se va en transporte público no hay problema alguno ya que se puede tomar la misma línea de autobuses interurbanos (nº 193), a la ida bajando en El Molar y a la vuelta subiendo en S.Agustín."

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